дыхание

Versión audio 🫠

Lo único que me mantenía con vida era respirar. Evidentemente dirás.

Pero no es tan sencillo. Si no prestaba atención al aire entrando y saliendo por mi nariz: “moría” mi ser, yo Natiushka se desvanecía. Convirtiéndome en otra mujer, en un hombre, ahora un niño, una anciana, en oscuridad, luz, dolor, placer. Bastaba una idea, una emoción, algo inexplicable y me disparaba volando en viajes de existencias paralelas, sin control.

Percibiendo que ese cuerpo no era mío, esa realidad tan real no me pertenecía, es que volvía a mi nariz. Al aire, a mi respirar y en un giro inverso de la espiral, volvía a ser yo.

Sin conciencia de mi existir ya no podía existir.

Está claro que no siempre era fácil enfocarse en respirar y hacer una vida normal, lo interesante es que descubrí que la atención puede dividirse, y una parte puede mantenerse fija en la respiración mientras la otra en hablar, comer, manejar, etc.

El problema empezó a agravarse mientras dormía y soñaba, pero son solo sueños dirás. Muchas veces soñamos que ni siquiera somos nosotros mismos y estamos en realidades sumamente extrañas, a veces somos felices y otras tenemos miedo. Así que, más o menos lo que me pasaba era como estar soñando despierta, sin embargo, soñar era peor. Por qué ¿quién puede estar consciente de su respiración mientras duerme? ¿¡Да!?

Entonces vivía vidas ajenas enteras. Me recosté en un campo de flores, piloteé un avión, acuchillé a un hombre, participé en una orgía (y no era Tantra), me iluminé bajo un árbol, salté de un edificio en NY, estuve cargada de joyas, ropa y bolsos costosos (y no era Moscú) caminé descalzo en el desierto, tuve indigestión por comer tantos caramelos, volé con heroína, fui la mujer más rápida del mundo, me rompí la cabeza en un accidente de autos, extasié millones de personas con mi voz, un jugador de fútbol famoso se enamoró de mí, fui gay, corredor de bolsa, mendigo, mi madre me atropello sin quererlo, di a luz, me parieron.

Despertaba sobresaltada, tocaba mi piel blanca de vellos rubios, corría al espejo, mi cara intacta, con mis hermosos «Russian lips”, me volvía a esta realidad. Pero de nuevo en cuanto perdía la atención de mi respiración, un olor, un recuerdo o una simple idea me absorbía de nuevo hacia mundos paralelos.
Inhalar, exhalar, inhalar, exhalar, inhalar, exhalar, con la barriga, con el pecho. Aquí y ahora. No existía otra manera de existir.

Pasé varías noches insomne, pero claro muchas veces caía dormida, apenas me detenía un momento, el cansancio ganaba la partida haciéndome dormir incluso sentada en flor de loto.

La situación siguió así, yo luchando conmigo misma: el flujo incierto del universo, su caótico médium. Hasta que todo cobró sentido (¿o empeoró?) proshchay Natyushka.

Desperté poco antes del atardecer, la luz que entraba por mis ventanas era cálida, no recordaba mi sueño, no era un retorno abrupto a la realidad, más bien me abrazó una sensación de calma. Rocé mis muslos, ya costumbre, para percibir mi existencia, era mi piel, pero no sentí el tacto de sólo dos manos sobre mi regazo, otras dos se apoyaron con la misma suavidad en mis caderas. Grité, llevé mis manos adelante, inmediatamente estas subieron, así como también, con la misma sincronía, otro par de manos que me salían de otro par de brazos por debajo de las axilas.

Es otro sueño, pensé inmediatamente, respira, respira, inhala, exhala… pero no desaparecieron, esa era yo.

Me situé de un salto frente al espejo y la imagen que recibí fue asombrosa y terrible. Tenía cuatro brazos que destacaban de mi cuerpo esbelto y desnudo, de mis pechos redondos y tiesos como dos melones, de silicona, sí, pero míos, eso no importa quiero que entiendas que lo que vi en el espejo, si bien era una imagen imponente y atroz, era más parecida a una deidad Hindú que a algo horroroso.

Era una especie de Shiva/mujer, Dios del tiempo, la destrucción y la danza.

Presa de mi propia imagen, llevaba bastante sin pensar en mi respiración y la sensación de desvanecerme a cada instante si no lo hacía, había desaparecido.
Ahora no era más un médium que arrastraban de una parte a otra, sino creadora y destructora al mismo tiempo, en todos los tiempos.

Mientras absorbo y reconozco mi nuevo poderío; el hecho de que la única verdad es que soy todo y todos y a la vez soy solo uno/dios, me falta definir cómo presentarme al mundo con cuatro brazos, pero imagino que lo haré como lo hice con todos mis implantes, como si nada.

Namasté.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑