Dimencia

Observaba con ternura y compasión a esos seres planos que se movían en línea recta, siempre hacia adelante, proyectando sombras de un pasado que creían era mejor que lo venidero. 

Transitaban como ráfagas debajo de nosotros, sin percatarse de que existimos.  

A los seres de mi dimensión, esto no les importaba nada, podían pisotearlos sin siquiera darse cuenta, pero a mí me intrigaban.

¿Por qué no pueden dejar de limitarse? ¿Por qué no pueden ver hacia arriba o cambiar la perspectiva hacia cualquier otro lado?. Las posibilidades estaban ahí a trescientos sesenta grados y sin embargo no las veían.

Existían en línea recta, arreando con su vida pasada.

—¡Deja de mirar el suelo! ¿No puedes hacer algo más productivo con tu realidad?—Exclamó mi madre sacándome de mis pensamientos.

Levanté la cabeza para mirarla. Brillaba el áurea amarilla que siempre la acompañaba. No le respondí. Me limité a asentir repitiendo mentalmente unos mantras para tranquilizarme. No quería que viera en mi áurea el enojo provocado por su interrupción. Me deslicé por el corredor y me encerré en mi habitación. 

Volví a mirar para abajo en busca de un ser plano. ¡Qué existencia terriblemente sencilla!. Estable. Sin muchas elecciones y poca responsabilidad por crear. 

Nosotros en cambio, nos transformamos a cada segundo. Mutando nuestra realidad y todo lo que nos rodea. Siempre presentes. Somos esferas obligadas a convivir una junto a la otra, apretando el espacio. 

No pude dejar de preguntarme: ¿Tenemos limitaciones también en esta dimensión? 

En número, es superior a la de los seres planos; ellos viven en dos dimensiones mientras que nosotros en cinco ¿Pero debo creer que no hay más que esas?

A los seres de mi especie no nos bastaría con ver hacia arriba o hacia los lados para descubrirlo, porque, al hacerlo lo único que verías serían esferas.

Quizás en otra dimensión, otro niño se pregunte: “¿Por qué estos seres esféricos no pueden ver a través de los espacios que crean?”. Se obligan a llenarlos haciendo algo, siendo `mejores´, viviendo en regla para ocultar sus emociones.

De repente me sentí observado. 

Tal vez, si apagase mi luz, y dejase de ser el centro de atención, podría percibir más allá.

Me esforcé por hacer lo contrario de lo que siempre me pedían. En lugar de brillar, deseé apagarme, dejé de respirar. Todo se fue tornando más tenue. Y solo en esa oscuridad, casi a punto de desmayarme, pude ver los espacios de NADA que en realidad me rodean. Entendí que a través de ellos existía otra dimensión. Donde quizás no había separación sino UNIDAD.

Me desmoroné y sentí los seres planos pasar por encima de mí, haciéndome cosquillas. Sentí la presencia de ese otro niño; y sin poder resistir más, volví a inhalar, recuperando mi irremediable forma esférica. 

Un comentario sobre “Dimencia

Agrega el tuyo

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑