Doce del medio día precisas, despierto sobresaltada en un mar de sudor, mi cama es un sauna, me miro de reojo en el espejo de cuerpo entero que tengo en la esquina de la habitación, llevo el cabello revuelto como un nido de pájaros y los ojos hinchados de haber dormido 12 horas seguidas, pongo el pie derecho en el suelo, luego el izquierdo.
Apenas salgo de la cama me recorre por todo el cuerpo un escalofrío.
Mierda. Sigue aquí, tercer día así, temblando, sudando, tosiendo y con dolor en el cuerpo. Gripe.
Desayuno, me preparo una macedonia, manzana, plátano, mandarina, uvas y naranja, voy con todo, necesito vitaminas para curar, huevos, pan, té con jengibre y miel, intento meter a mi cuerpo la mayor cantidad de alimentos saludables para «sanar» más rápido. Como si mis defensas fueran a subir en un solo día a fuerza de embutirme vitaminas, proteínas, nutrientes, etc.
Sin embargo, el resultado es que apenas vuelvo a la cama, no me da ni tiempo de recostarme que me vienen nauseas. Muy extraño, muy rápido y violento, el vómito empuja hacia arriba, una masa de comida y líquidos tan fuerte que debo saltar y correr al baño.
Sale de mi cuerpo expulsado todo el desayuno, y me despido de mis vitaminas, proteínas, nutrientes, etc. Así, en menos de 5 minutos.
Mierda.
Cuando me siento estable, limpio la taza del baño, lavo mi cara y mis dientes, vuelvo a la cama.
Toso, me duele la garganta y tengo escalofríos.
Pienso que tengo coronavirus, putas noticias alarmistas, EMERGENCIA SANITARIA MUNDIAL, 200 personas han muerto, mas de 12.000 casos en 25 países, etc. Paranoia mediática.
Busco los sintomas en Google:
Fiebre
Tos
Dolor de cabeza
Fatiga generalizada
Nadie dice nada de vómito, pero tengo cuatro síntomas de cuatro, paranoia mía.
No me rindo, leo un poco, respondo mails, hablo por teléfono, busco cualquier tipo de escape para sentirme mejor.
Vuelvo a dormir, creo que mi colchón ya ha tomado la forma de mi cuerpo. Cuando despierto repito la misma escena de antes pero más triunfante, no hay sudor, voy a la cocina, me preparo una sopa, opto por algo ligero, caldo de pollo con cabellos de ángel, se parece a la de mi madre salvo que el caldo lo saque de una caja de cartón Knorr. No vomito.
Definitivamente me siento mejor, ha vuelto el color a mis mejillas, me he hecho un moño recogiendo toda la maraña de cabellos, solo destacan aún mis ojos hinchados, enfermos.
Empieza a oscurecer temprano, así es la vida en invierno, más oscura.
Subo la calefacción al máximo, llevo dos jersey sobre el pijama y mi bata de peluche con cabeza de oso.
Tiendo la cama, sacudiendo las sábanas y recomponiendo la forma del colchón, cubro todo con una manta gruesa rosada, muy kitch, abro Spotify en el teléfono, se conecta al parlante, busco:
Mozart. ¿Mozart?
Creo haber hecho esta búsqueda muy pocas veces en mi vida, pero me dispongo a ordenar mis apuntes de filosofía y Mozart pega bien con una actividad así, Estoicos, Buddha, Egipto, Plotino, Aristóteles, Confusio, Platón. Fotocopias de diferentes temas que ya había estudiado el año pasado y que estaba muy bien organizar y ordenar para arrancar el segundo año con mayor claridad.
Desparramé las hojas por toda la superficie rosada, sentada con las piernas cruzas, la sonata de piano número 4. Adagio de Mozart sonaba muy agradable y enternecía mi alma ocupando toda la habitación con su elegante melodía.
Mis ojos dieron con la cara de Platón, la representación de su imagen en una estatua blanca de ojos grandes y tallados sin pupilas, en un libro, en una fotocopia del libro, en una hoja bond A4. ¿Podía ser eso de verdad Platón?
Según cierta corriente de estudiosos de las imágenes, si yo estuviera en Grecia y me toparía con la estatua de Platón es probable que esa estatua emane algo suyo, pero teniendo esta fotocopia (encima arrugada) la esencia de la obra de arte se ha devaluado y me queda solo un 0,0000000000,1% de Platón. Gracias Era de la información, gracias por acercarnos las cosas jodiéndonos su esencia.
Siempre tuve la idea de que Platón era guapo, algo que tampoco podía ver de la fotocopia y creo tampoco de la estatua, pero se decía que tenía las espaldas grandes y buen semblante, para mi señales obvias de uno guapo. Además con esa mente ¿cómo no iba a ser súper guapo? Socrates no pero, Socrates no.
Me toco la frente para ver si tengo fiebre. Todo ok. Creo que estos pensamientos no son del coronaviorus sino míos. Mierda. Me río sola.
Seguía contemplando el apunte de Platón cuando noto algo raro, las letras… las letras empiezan a temblar, las líneas negras de las frases dejan de ser lineales, se ¿doblan? y empiezan a moverse, a juntarse, formando un espiral, Platón cierra y abre esos ojos sin pupilas, lanzo la hoja asustada.
Aterriza del otro lado, volcada, es blanca, muy blanca, empiezo a temblar, esta vez no por escalofríos, algo fuerte quiere salir de mi cabeza, como el vomito de la mañana, empujando hacia arriba, rápido, violento, esa fuerza hace que levante la cabeza al cielo y algo sale de mi corona disparado, no veo mas que blanco, como si mirara perdida dentro la hoja, escucho aún a Mozart pero cada vez el piano se queda más lejos, siento que me tiran para arriba, mas arriba y no puedo evitarlo, no puedo luchar, no vale la pena, me dejo ir, pierdo el miedo, atravieso este túnel blanco y luminoso, ¿estaré subiendo al mundo de las ideas? ¿al mundo intangible?
Debería perder mi conciencia si así fuera, debería curarme de todas las divisiones que provocan el cuerpo, la mente y la materia, debería sujetarme de los hombros de Platón para no perderme, debería… saber que lo divino está en mí.
Desperté sudando sobre la manta rosada rodeada de hojas, el piano de Mozart y Platón a mi lado mirando de nuevo al horizonte donde siempre había mirado.
Creo que no tengo coronavirus solo estoy conociéndome a mí misma (con gripe).

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