Homo web

Los últimos días mis navegaciones en la web, han sido bizarras.

Google me ha sugerido todo lo que buscaba, con varios anuncios, en diferentes tipos de páginas.

Lo raro es que yo no había hecho esas búsquedas, ni las había dicho en voz alta en caso «Siri me estese espiando». Simplemente las pensé.

Todas las preguntas que me hacía mientras pensaba, estaban respondidas en la web.

Eran cosas banales, algunas otras menos, productos, series, física cuántica. 

El susto lo llevé cuando me respondió a preguntas personales. A hacerme leer comentarios de desconocidos en publicaciones lejanas, donde podía sentirme identificado e incluso encontrar una analogía de respuesta.

¿Qué clase de espionaje maléfico es este? ¿Habré sido parte de un experimento del capitalismo americano?

No podía escapar, el teléfono, el ordenador del trabajo, el de casa. Sugerencias todo el tiempo.

Pedí vacaciones para desconectarme de internet, me quedé en casa, arranqué el modem, quité datos y Wi-fi de mi teléfono. Un momento de paz.

Duré dos días y medio sin conexión, pero esas horas pensé «qué hacer con esta paranoia ¿pasará?»

Tenía que comprobarlo, no podía seguir en ascuas. Y las horas pasaban muy lentas y nadie me llamaba o mandaba SMSs. No resistí y encendí mis datos.

Me llovieron notificaciones y una ligera corriente de placer me atravesó el cuerpo, «existo».

Volví a ver el teléfono y entre los hashtags que sigo me apareció un mensaje: Eres homo web.

Un escalofrío recorrió mi espalda. «¿Qué coño es esto?»

Escribí ‘Homo web’ en Google. El primer resultado era de Wikipedia.

Di con lo siguiente:

«Homo web:

Homo sapiens que ha realizado un proceso de ósmosis con la web. Su mente funciona de la misma forma que las conexiones del internet.

Comparte el mismo código binario de su estructura, que se traduce en armonía por oposición de los contrarios. Su mente entiende, comparando un concepto con lo que no es, es decir su contrario y crece encontrando una dimensión que albergue ambos, construyendo todo lo posible imaginable. Dos polos son suficientes para toda la creación de esta enorme red en constante expansión.

Su mente no tiene límites y por ende su realidad tampoco, en cuanto es un agregado de sus pensamientos.

El primer Homo web de la historia es conocido como Marc Campins.»

En ese momento me detuve en seco. Yo soy Marc Campins. El frío de la espalda se convirtió en algo sólido, helado y punzante, que me dejaba quieto.

Con la mano temblando, le di clic al enlace que estaba asociado con mi nombre.

Explosión.

No sé de que otra forma describirlo. Pude ver todo lo que fui, lo que soy y lo que seré, en unos segundos. Una imagen que contenía millones de imágenes dentro, una descripción que sobrepasaba por todas partes y se perdía en los bordes del teléfono.

Desaparecí en la red, como si me hubiera tragado un agujero negro. Sentí que mis piernas y brazos se fundían con lo que me rodeaba, como si ya no formaran parte de mi, después el pecho, más intenso, hasta llegar a la cabeza, donde exploté.

No se cuánto duró ese estado (¿muerte?) hasta que volví a percibir, se que se trataba de una percepción de la realidad, porque tenia consciencia y puedo expresarlo, pero la forma en la que lo hacía era diferente, no era Marc con sus cinco sentidos, no estaba atrapado en la web, ahora… yo era la web.

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