El sol le preguntó a la tierra:
-¿Quién eres?
Y la tierra calló, durante un momento que pareció eterno.
En silencio, dio muchas vueltas sobre sí y rodeó el sol muchas veces.
Movió todo su elegante cuerpo y la vida dentro de ella se movió también.
-Soy…
Finalmente respondió. Con una voz ronca, que rasgaba un velo que parecía no había sido rasgado en siglos.
-Soy 9754 millones de personas que no saben quienes son.
Han abusado de todo lo que les he dado y compiten entre sí y se matan por algo que llaman dinero.
-Dime sol ¿Es justo ser la tierra?
El sol probó compasión por ella. Emitió más calor y se hizo más brillante.
-Voy a arder por ti tierra.
Dijo.
Para que pueda llegar mi luz hasta el corazón de las personas y puedan conocerse a si mismas, puedan dar y recibir amor.
En ese momento, miles de rayos de sol atravesaron a la tierra, que recibió vibrando por todo su ser la potencia infinita de la luz.
-Gracias sol!
Gritó la tierra.
Ahora sé, que soy amor.
Y volvió, esta vez sonriendo, a su profundo silencio.

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